POTENCIAR LOS INTERESES - Recursos TEA

POTENCIAR LOS INTERESES
AUTISMO E INTERESES RESTRINGIDOS

OBSESIÓN, FIJACIÓN, INTERÉS RESTRINGIDO

…son palabras que se suelen escuchar cuando alguien con autismo tiene una pasión por algo en particular al que dedica gran parte de su tiempo.

El rango de intereses es variado, tanto como diferentes individuos. Al contrario de lo que algunas personas creen, no todos los niños con autismo tienen un gran interés por los dinosaurios o son genios de las matemáticas (que puede ser, pero no es algo genérico). Lo que no difiere tanto es el nivel de intensidad que sienten por sus intereses, absorbiendo gran parte de su tiempo.

En el caso particular de los niños y niñas, la libertad del tiempo  que pueden dedicar a esos intereses es limitado, controlado y a veces, reducido, por otros (la familia, los educadores, los cuidadores…). Otras personas los alentaran, aceptaran y entenderán, e incluso contribuirán a ese interés. Sin embargo, normalmente, se suele percibir como obsesivo, raro y que necesita intervención. Se penaliza por querer dedicarle demasiado tiempo a esa cosa que les “obsesiona” y no se les deja hasta que todas las demás tareas ya se han terminado. El interés debe ser restringido y evitado para que “no estén en su mundo”.

Esta restricción en los intereses normalmente es vista como algo que les aleja del mundo y les aísla. Sin embargo, estos intereses son, en realidad, el puente y la clave para generar interés en todo lo demás.

En la comunidad autista se pueden encontrar muchos ejemplos, como Jacob Barnett, Satoshi Tajiri, Adam Young… entre otros. Demuestran que, con el apoyo del entorno a sus intereses, pueden llegar a hacer y crear cosas increíbles. De echo, es gracias a esa pasión que nosotros percibimos casi “enfermiza” que, por ejemplo, Satoshi tenía por los insectos, que le permitió crear el increíble mundo de Pokémon.

ADAPTAR LOS CONTENIDOS A LOS INTERESES

Ponemos los anteriores ejemplos exagerados para entender mejor el concepto, pero podemos llevarlo al día a día de cualquier niño y niña. A un niño que, por ejemplo, le encanten las ballenas, podemos transformar todo aquello que tiene que hacer y / o estudiar en algo relacionado con esa temática, despertando así su interés. Solo necesitamos un poco de imaginación para la preparación de los materiales, pero al final, vale mucho la pena. Así, podemos ver cambios increíbles en niños que no tenían ningún interés en las materias escolares, dar un cambio sustancial cuando su curriculum es linkado y relacionado de alguna u otra forma a su área de interés.

Os dejamos la traducción de una experiencia de vida personal de una persona con autismo que prefiere mantener su anonimato sobre este tema

EXPERIENCIA PERSONAL

Aunque fui diagnosticado ya de mayor, eso no evitó que mi familia, amigos y otros vieran mis intereses como obsesiones. Mis intereses diferían mucho comparados con los de mis compañeros, sin embargo, tuve la suerte de que aunque vistos como raros y “no entendibles”, eran aceptables.  En diferentes épocas, realmente ocuparon el 100% de mi tiempo. De echo, echando la vista atrás, mis mayores éxitos siempre se produjeron cuando, de alguna forma u otra, esos intereses se me permitían y eran aceptados, porque estaban conectados a aquello que estaba haciendo.

La gente suele comentar la exagerada intensidad con la que me dedico a lo que me gusta, sin embargo, de ninguna otra forma hubiera llegado a donde estoy sin esa dedicación, si no se me hubiera permitido desarrollar o perseguir esos intereses. Una forma diferente de pensar, a menudo descrita como cabezonería o rigidez, y menos comprendida porque no es la usual o la esperada.

Mi primera palabra fue “pato”. A partir de ahí, todo se convirtió para mi en algo relacionado con los patos. Las historias que me gustaban, los juguetes que tenía, mi ropa…todo! Y cuando digo todo, me refiero a absolutamente todo. Hasta que me fui de casa, he estado coleccionando patos. En la escuela, todo estaba conectado, de alguna forma, a aquello que me interesaba. Estudiamos el espacio cuando tenía ocho años, así que escribí una carta a la NASA, construí una maqueta a escala del Apolo 11 y de nuestro sistema solar. Cuando tuve 10 años, para mi todo era relacionado con la Segunda Guerra Mundial. Entrevisté a toda persona mayor que pude sobre sus tiempos de guerra, y leí libros sobre ello una y otra vez.

Mis intereses eran mi identidad. Por muchos años practiqué ballet. Si me quitabas el ballet, no podía decirte quién era yo, todo estaba relacionado con cómo vestía para ballet, cómo me movía en ballet, etc. Mi única conversación podía ser acerca del ballet.

Conforme fui siguiendo mis estudios, mis intereses cada vez se iban convirtiendo más en mi identidad, y echando la vista atrás, fue gracias a eso a que hoy estoy donde estoy. Nueva Zelanda, un país muy lejano donde nací y me crié, fue mi nuevo objetivo. Todo proyecto, tarea o ejercicio estaba relacionada con Nueva Zelanda. Ya fuera de inglés, matemáticas o música. Decliné becas y viajes a otros países, solo para ahorrar dinero a mi único objetivo – viajar y vivir en Nueva Zelanda. Con 19 años lo conseguí, y compré mi tíquet a Nueva Zelanda.

Mis otros intereses me han dado habilidades, objetivos en la vida y sensación de pertenencia. Me han servido para crear oportunidades, encontrar trabajos, conseguir premios y reconocimiento.

Cuando tenía 12 años, me enteré que Chernobyl ocurrió solo una semana antes de haber nacido.  Investigué todo lo que fui capaz. A los 14, realicé un escrito creativo para una asignatura que siempre se me había dado muy mal. Mi profesor, vio que estaba pasándolo mal solo para escoger uno de los temas que se me habían propuesto. Me preguntó si prefería hacerlo de una temática que yo escogiera. Mi respuesta fue Chernobyl. Conseguí un una nota de 54/54 con Grado A (en España esto sería como un 10, excelente). Esta asignatura, que siempre había sido una cruz para mi, se convirtió en una pasión gracias a que pude hacerla sobre algo que me interesaba. Mandé mi trabajo a una organización sobre el Chernobyl (una organización que descubrí mientras realizaba mi investigación) y se me invitó a involucrarme en sus actividades. Actividades que incluían salidas a la bolera y otras cosas que nunca antes hubiera hecho si no fuera porque la temática de fondo seguía ahí y por lo tanto podía hablar sobre ello en esas salidas. Aprendí Ruso, visité Bielorrusia, estuve en orfanatos, con niños y sus familias. Hice todo esto a pesar de la gran ansiedad que me produce conocer gente nueva, ir a sitios nuevos, comer comida que no he probado antes…pero nada de eso era tan importante como mis objetivos. 5 años en esa organización del Chernobyl me enseñó muchas de las habilidades que tengo hoy en día, que combinadas con mi pasión me permitieron crear mi propia asociación. Cosas que empecé haciendo como voluntario y por pasión me abrieron muchas puertas en cuanto a empleabilidad y mejora de mis habilidades de comunicación y adaptación.

No deja de sorprenderme (y confundir a otros) como he conseguido tanto, hacer cosas que para mí eran imposibles, pero que sin embargo, cuando es a través de mis intereses se vuelven mucho más fáciles.

Desde que fui diagnosticado con autismo, he ido siendo cada vez más consciente de la gran importancia de los intereses para superar las dificultades del autismo. Perseguir un interés con tanta intensidad no solo es divertidísimo, sino que te lleva a conocer a gente y hacer amigos con los que realmente tienes cosas en común, ( a mi me llevó a conocer a mi mujer) y a conseguir muchas oportunidades.

Así que, en vez de llamarlas obsesiones, fijaciones y preocuparnos por ello, vamos a aceptar, apoyar y celebrar esos intereses y pasiones. Esto conducirá a ambiciones, objetivos de vida y sueños, dando sentido a la vida y conseguir logros. Nuestros intereses nos conectan con el mundo.

Podéis encontrar este testimonio en Altogether Autism Journal, Verano 2015

2 comentarios

  1. Dante Francisco Merino La Rosa16 mayo, 2019 a las 04:23

    Hay alguna forma de identificar por si mismo si uno sufre de Asperger, soy paciente con esquizofrenia paranoide y tengo dificultades en socializar, además tiendo a aislarme sumergiendome en mis pensamientos

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    • Irene Navarro Rivas25 junio, 2019 a las 14:03

      Hola Dante, existe el autodiagnóstico, pero no podría decirte cómo hacerlo, la manera más fácil y fiable es ser diagnosticado por un especialista

      Responder

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